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Fresno de la Vega: Despertando recuerdos.

Un libro sobre Fresno de la Vega, de reciente aparición y el interés de hermanas que han pasado por allí nos hacen recordar nuestra presencia en este pueblo leonés.

¿El motivo de este recuerdo hoy? Porque este año ha tenido lugar la presentación de un libro sobre Fresno: Su autor, D. Ramón Gutiérrez Álvarez en su presentación dice:
“Las palabras vuelan (las lleva el viento), lo escrito permanece”.

Y haciendo referencia a las Ursulinas dice:

Fotos de hermanas y alumnas en los primeros años de nuestra estancia en Fresno de la Vega.

"Desde el año 1966 a 1974 la comunidad de las Madres Ursulinas residió en Fresno, donde colaboró en tareas relacionadas con la enseñanza, preparación para el bachillerato elemental, y con la colaboración del P.P.O., manualidades, corte y confección, guitarra, mecanografía. Además realizaron importantes obras sociales como la puesta en funcionamiento de una guardería y otras…”

Después de 38 años el pueblo de Fresno de la Vega mejora considerablemente su entorno arquitectónico: Iglesia, su artesonado, limpieza etc...

Parroquia del pueblo.

El mérito de estas rehabilitaciones y restauraciones hay que atribuírselo al pueblo en general, a sus vecinos, a sus instituciones, a las voluntarias y voluntarios que en ellos colaboraron, pero tampoco podemos silenciar la iniciativa de, entre otros, los dos últimos sacerdotes: D. Bernardo González Ruano, que trabajó eficazmente en la consolidación de la iglesia, y D. José Luis Castaño del Riego, que ha desarrollado una intensa labor en su restauración y embellecimiento, destacando entre sus tareas, el arreglo de la torre, la limpieza y restauración de los retablos, de las imágenes, del artesonado, instalación de calefacción, toque automatizado de la campana etc…

Herminia retoma sus recuerdos entrañables y nos dice: Las ursulinas no nos hemos ido del todo de Fresno de la Vega.

Parte del Artesonado en cuya restauración colaboraron las mujeres de nuestros Talleres de Policromado.

Todavía hay una presencia que permanece y es otro gran motivo para el recuerdo: y es que allí, está enterrada Sor Mª Alejandrina, hermana Ursulina, que yendo desde Gijón hacia Madrid donde iba a residir, iba a quedarse durante un mes en Fresno de la Vega para ayudar a niños pequeños que acudían numerosos y asiduamente a recibir sus enseñanzas. Pero el Señor tenía otros planes sobre ella y durante esta breve estancia le llamó junto a El.

Se le recuerda todavía: Su tumba se ve adornada con flores por Todos los Santos y , además, todos los años, en el mes de agosto y hacia el día 20, que es su aniversario, dice Herminia: “voy con mi hermano sacerdote y le recordamos en la misa que concelebra con el párroco”.
“Siento que mi estancia allí, me hizo crecer, y disfrutar personalmente y guardo gran agradecimiento hacia las personas con las que conviví y hacia aquellas que me dieron la oportunidad de ir a Fresno de la Vega”.

Argimiro Farruquín, antiguo alumno de preescolar, hoy en las fiestas de San Froilán en León.
Herminia FERNÁNDEZ

M. Pilar Ascaso, de las primeras Fundadoras, nos deja también sus recuerdos:

Plaza de Fresno de la Vega.

No sabía nada de fundaciones, ni de dónde estaba Fresno, pero me acordé de Sta. Teresa y vi que lo quería el Señor y me dije ¡ADELANTE!
Me explicaron la misión: implantar el bachillerato radiofónico y tener una guardería.

Las 3 que llegamos ,Rosario de Paz, Araceli Pinedo y yo, comenzamos en el bachillerato: las clases comenzaban a las 8 de la mañana, para que después del colegio pudieran ir a trabajar. Las reanudábamos a las 8 de la tarde hasta las 10 de la noche. El resto del día con los pequeños. Fuimos muy bien acogidas por el párroco pero, enseguida fue trasladado a otro pueblo.

Al llegar un remplazante eran tres los sacerdotes que vivían en comunidad y desde aquí iban a sus pueblos respectivos.
Personalmente puedo decir que fui feliz allí: el trato con las personas, las clases y también la agricultura, a la que me aficioné, ocupaban mi tiempo y lo llenaban.
Al cerrarse Fresno, algunas alumnas de allí continuaron sus estudios de bachillerato superior en el Colegio de Pamplona y otra en el de Oviedo.
Fue una buena experiencia y doy gracias a Dios por ella.

M. Pilar ASCASO