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La Encarnación : una escuela de libertad

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Tiempo de acogida

Esta es la 4ª « puerta de entrada » propuesta para un itinerario de formación en la Familia de la Encarnación. Podemos recordar las tres primeras:
- la Encarnación, misterio que hay que admirar,
- la Encarnación escuela de vida,
- la Encarnación, escuela de oración.

El P. Baudouin

En una carta del 14-11-1816, el P. Baudouin escribe: :

« El corazón goza de una gran libertad cuando Jesús es su único norte. »

Como la brújula que indica invariablemente el norte permite orientarse al viajero, la escuela de la Encarnación, según el P. Baudouin, al orientarnos a Jesús, Verbo Encarnado, camino de vida, nos permite avanzar por este camino con una gran libertad. En ese momento estamos en el buen camino, suceda lo que suceda. Así nos habla el P. Baudouin de este camino, en un capítulo titulado:

Esta amplitud o libertad de corazón consiste en cumplir la voluntad de nuestro Padre con prontitud, con alegría y con naturalidad, como quien camina por un camino ancho, seco y llano. Esta amplitud de corazón es más fácil experimentarla que expresarla. El corazón amplio nunca se turba; sólo busca a Dios: “He venido, dice Jesús, para cumplir la voluntad de mi Padre”, no se preocupa por otras cosas. Como ve la Providencia de Dios en todo y es lo único que desea, nada le turba, nada le bloquea. Los obstáculos para esta amplitud de corazón son:
1º las prisas;
2º el exceso de ocupaciones;
3º los muchos pecados veniales, pues los mortales nos hacen totalmente esclavos.
(Regla sablaise, C.8)

Una libertad de corazón que permite avanzar en la vida con alegría, con naturalidad, como quien camina por un camino ancho, seco y llano…con un corazón amplio, nunca se turba, nunca se sorprende, nunca se bloquea.
Nos parece soñar: el P. Baudouin ¿nos podría presentar un ideal inaccesible para hombres y mujeres que viven en una sociedad urgida por la prisa, acelerada, zarandeada, « cronometrada »? El P. Baudouin quiere más bien orientarnos hacia una libertad que se aprende, una libertad que se conquista con humildad, docilidad, flexibilidad:
:

« Esta libertad de corazón no puede existir sin una humildad verdadera y un desprendimiento absoluto »

20-12-1820, a Mère Saint-Benoît.

« Mantener el alma como un lienzo bajo el pincel del pintor, como una hoja en blanco bajo la pluma del escritor; trabajar para conseguir una gran pureza de corazón, es decir, no cometer ningún pecado voluntariamente».

1-1-1818 al P. Gaboreau.

« Somos de arcilla, que este maestro artesano trabaje, que este sabio y muy inteligente obrero, haga de nosotros una vasija hermosa o una corriente, alegrémonos de su santa voluntad. ¡Fiat, fiat, lo importante es que encontremos gracia ante El, para no separarnos nunca de El ».

1818 al P. Ecarlat.

El Reino de Dios está en todas partes: en cualquier situación interior y exterior en la que nos encontremos, podemos alcanzar la perfección. Vemos todo en Dios, por Dios y con Dios, y nos encontramos a gusto, incluso en las cosas más difíciles. Pero trabajamos mucho y no avanzamos, porque no seguimos estos principios. Estas cosas son profundas, hijas mías queridas, meditadlas, comprendedlas, practicadlas, y tendréis paz…

23-12-1820 a toda la Congregación.

Testimonios del Tesoro Común

sobre « la libertad de los hijos de Dios o de la amplitud de corazón».
Recuerdo: la encuesta organizada en 2003 con el fin de constituir la Familia de la Encarnación invitaba a los miembros de nuestras familias religiosas y a todos los grupos de laicos « asociados », « amigos del carisma » o constituidos en « fraternidades », a ahondar en el tesoro de nuestra espiritualidad recuperando « las expresiones de lo vivido relacionadas con la Encarnación».

Las respuestas a la encuesta han mostrado el interés que tenían los « discípulos » del P. Baudouin hacia esta orientación espiritual de nuestro fundador sobre la « libertad de corazón ».

La espiritualidad de la Encarnación es un camino de Dios que exige de nosotros desarrollar tres puntos fundamentales para la vida de todo cristiano: la oración, la admiración y la acción, con el fin de descubrir la presencia del Verbo Encarnado en cada uno de nuestros hermanos y hermanas.

Para eso, cada miembro de la fraternidad debe pasar por una escuela :

- que forma, educa, compromete y alimenta la oración, especialmente por la contemplación, la ofrenda y la acción de gracias.
- Que nos enseña a ser humildes para con los demás, para mirar con pureza de espíritu cada uno de los acontecimientos que se presentan ante nosotros.
- Que nos enseña el camino de la libertad de los hijos de Dios para obrar en su nombre, con la ayuda, la solidaridad del otro, sin prisa, con calma y sobre todo, con gran caridad.

Para vivir la “amplitud de corazón”

- Rumiar la Palabra de Dios para vivirla en el día a día en la humildad, la mansedumbre, la amplitud de corazón.

- Vivir el momento presente.

- Vivir el “aquí y ahora”: « Tomemos este tiempo tal y como el hoy nos lo presenta ».

- Estar presente en el presente: en lo ordinario, en el « aquí y en el ahora ».

- Adaptarse a los acontecimientos como L. M. Baudouin.

- Estar, encontrarse y vivir el aquí y el ahora en todo lo que el Señor nos presenta a través de los acontecimientos.

- Acoger las diferencias en un clima de libertad, de franqueza, de confianza, de respeto mutuo con el fin de hacer feliz al otro. Cuanto más aceptemos al “otro diferente” nuestra adoración tendrá más sentido y logrará ser “tesoro común” que es lo que constituye a la Familia. Será, así, una llamada para otros que tendrán ganas de venir a formar parte de esta familia que hace vivir.

- Cuestionarse siempre.

- Renovar vuestro interior (Rm.12

- Estar a gusto y hacer que los otros también lo estén.

- Adaptarse para comprender a los otros, a los acontecimientos.

- Caminar a gusto, no vivir frustrado por mandatos dirigidos desde el exterior y sufridos, sino vivir liberado palabras de vida.

- Permanecer en lo real y partir de la aceptación del otro, de sí, de los acontecimientos para adaptarse, para descubrir lo nuevo, para crear.

Palabra de Dios. .

« Rumiar la Palabra …para vivir la amplitud de corazón. »
- Rom 8, 14-17: el espíritu que hemos recibido…
- Gal 5, 13: vosotros habéis sido llamados a ser hombres libres..
- Lc 12, 22-32: no os angustiéis por vuestra vida..Buscad primero
- Ps 85, 11: enséñame, Señor, tu camino…
- Ps 130: Señor, mi corazón no es orgulloso

Práctica

« Esta amplitud de corazón es más fácil experimentarla que expresarla », escribe el P. Baudouin.
La sensación de caminar por un camino seco y llano sólo puede probarse viviéndola, y practicándola, caminando…aprendiendo este recorrido…

- una mirada a nuestra experiencia: descubrir momentos, días en mi vida, en los que me he sentido “bloqueada”, y otros en que “he caminado libremente como por un camino ancho, seco, llano…”

- para vivir «el aquí y el ahora», hay que aprender a releer nuestra vida
Le toca a cada uno encontrar el momento propicio para ello, cada día…cada semana…para preguntarse, pararse, ponerse bajo la mirada de Dios, no para hacer un balance de lo positivo o de lo negativo de nuestros días o de nuestra semana sino para hacer de nuestros días, semanas…una oración de gracias y de perdón, y para discernir lo que en nuestros días pueden ser obstáculos para «la amplitud de corazón» como « las prisas » o «el exceso de ocupaciones».

- Aprender a rumiar la Palabra como medio para la alcanzar la libertad de corazón.
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